Cómo educar a un perro. Técnicas básicas de adiestramiento.

Cómo educar a un perro. Técnicas básicas de adiestramiento.
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Antes de empezar

Educar a un perro requiere constancia, un lenguaje claro y conciso, tanto verbal como corporal, seguridad en uno mismo y también algo de oportunismo. Nuestra comunicación con el perro va a ser primitiva, el perro no atiende a razonamientos, por eso debemos tener claras cuales son las ordenes que queremos que aprenda y las motivaciones del animal. De esta manera podemos condicionar su comportamiento premiando las buenas acciones y reprimiendo las malas con castigos nunca violentos.

No debemos olvidar que un perro es un winner, un ganador nato, siempre va a querer salirse con la suya. Aunque existen diferencias entre razas, por norma general, nuestros compañeros peludos pueden ser bastante tozudos, no obstante son muy cariñosos y complacientes, sobretodo cuando conocen los beneficios que conlleva ser disciplinados.

A los perros les encanta la acción; correr, saltar, morder, ladrar… Obviamente, estas actuaciones forman parte de su naturaleza salvaje, pero nosotros podemos estipular un lugar y un momento donde desarrollarse. Crearemos unas rutinas de convivencia y una disciplina de entrenamiento que permitirá marcar unos limites saludables.

Ordenes básicas

Lo primero será enseñar a nuestro perro las cuatro ordenes básicas que todo cánido debería saber: sentado, tumbado, junto y ven.

Debemos elegir una palabra para cada orden y todos los miembros de la familia deben utilizar la misma. No podemos andar mareando al perro con sinónimos y cambios en la orden verbal. Yo en mi caso utilizo estas: sit (para sentado), plas (para tumbarse), hop (para incorporarse), ven (para que venga), junto (para que permanezca a mi lado) y ¡NO! (para reprimir acciones que no me gustan).

Aunque también utilizo otras como: quieto, despacio, basta, la patita, busca… Y a veces, me invento otras que surgen improvisadamente y que curiosamente ofrecen resultado según el tono de voz o mi gesticulación. Normalmente, intento que todas mis peticiones verbales vengan acompañadas de un gesto que refuerce la orden.

Practicar las ordenes

Debemos dedicarle entre 15 y 20 minutos diarios a que nuestro perro aprenda las ordenes. Primero debemos llamar su atención y conseguir que el perro atienda, ¿y como hacemos esto? Con una “chuche” obviamente. La chuche la podemos situar entre nuestros dedos y enseguida observaremos como nuestro perro no puede apartar la vista de nuestra mano. Si probáis a moverla de un lado a otro, a una velocidad constante, podréis observar como el perro ladea la cabeza y sigue con sus ojos la mano.

Es muy importante enseñar esto desde el principio, el perro debe asociar nuestra mano con cosas positivas; como comida, juguetes, caricias… La mano es el nexo de conexión físico entre la satisfacción del amo y la buena acción del perro. Nuestro acercamiento de la mano tiene que estar relacionado con nuestro grado de satisfacción. No tenemos que acceder siempre a las demandas de cariño del perro, nosotros le daremos cariño cuando el perro “merezca” ese cariño. Una vez tenemos su atención podemos probar con ordenes sencillas como el sit o el túmbate.

Sentado y tumbado

Si desplazamos la mano con la chuche por encima de su cabeza hacia su lomo el perro tiende a sentarse. Si la pasamos por delante de su cabeza y la ponemos en nuestros pies el perro tiende a tumbarse. Cuando esto ocurra debemos darle el premio y una caricia de aprobación en el lomo. Debemos repetir este sencillo ejercicio y soltar la orden verbal cuando el perro ejecute el movimiento. Poco a poco, se creará una relación en los mecanismos de entendimiento del perro, asociando la palabra y el gesto con la acción a realizar. En unos días, o incluso horas, el perro habrá aprendido a sentarse y tumbarse.

No debemos ser pesados con los ejercicios, si el perro nos está ignorando es porque anda en algo más emocionante. Repetir la orden demasiadas veces sin éxito puede derivar a acciones erráticas como premiar comportamiento negativos e incluso fortalecer su capacidad de ignorarnos. La orden debe funcionar, si no es así, es mejor que lo dejemos para otro momento más adecuado.

Rutinas en la alimentacion

Ejercicio físico diario

 

 

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