Psicología canina: entender al perro.

Psicología canina: entender al perro.
4.7 (93.33%) 3 votos

 

Todos coincidimos que a nuestras mascotas sólo les falta hablar. Si estuviéramos ante un perro que habla, podríamos comprender exactamente como se siente y sus necesidades más urgentes. Por suerte o por desgracia, nuestros perros aun no dominan el lenguaje verbal. Aunque podemos aprender muchas cosas de sus gestos, ladridos, posturas y acciones.

El líder de la manada

Perro atendiendo a su amo que le pide sentarse

Como consecuencia de su descendencia genética con el lobo,  los perros funcionan bajo una estructura social jerarquizada. Por eso, nuestros perros deben entender, cuanto antes, su rol dentro de la manada. Y saber reconocer a los individuos de mayor rango.

Las hembras o machos alfa, tienen ciertos privilegios sobre el resto, gozan de más libertad y son seguidos por la manada. Durante la caza, son los primeros en devorar la presa y sólo la pareja alfa tiene derecho a reproducirse.

Aunque los lobos alfa son los primeros en acceder a los recursos, también son los responsables de actuar como protectores del grupo y de ocupar la vanguardia durante la caza y las situaciones de peligro.

Extrapolando esto al mundo de los perros y los humanos, debemos trabajar nuestra actitud frente al perro para que comprenda quienes son las “personas alfa” de la familia. Establecer una saludable relación dominación-sumisión sin agresividad ni violencia.

Nuestro perro debe respetar y obedecer a los humanos de su entorno, no porqué sean más fuertes, sino más bien por su determinación y capacidad de crear estabilidad y abundancia.

Todos los miembros humanos de la familia deben estar socialmente por encima de nuestros perros. Esto tiene que trabajarse pronto, desde que son cachorros. El perro debe superar la adolescencia sin ninguna pretensión de disputar un puesto de poder con algún miembro de la familia. Por eso es importante, que toda la familia humana trabaje su relación de dominancia con el perro, siempre con mecanismos positivos. Donde el perro experimente beneficios adoptando un rol de sumisión. Una vez pasada la adolescencia del perro y el desajuste hormonal, los roles quedan practicamente establecidos de por vida.

Socializar al perro

Desde temprana edad, hemos de acostumbrar al perro a compartir espacio con otras personas y animales que no formen parte de “la manada”. Para ello, debemos sacar al perro de su zona de comfort y exponerlo a todo tipo de ambientes y situaciones.

Con el objetivo de convertir lo extraño en algo cotidiano y absolutamente normal. El perro debe habituarse a todo tipo de sorpresas, tanto espaciales como de compañía. Esto es fundamental para adecuar su comportamiento a cualquier contexto.

Nunca debemos someter al perro a un sólo ambiente, y mucho menos encerrarlo o atarlo a un mismo lugar todo el tiempo. Una vida de confinamiento aumentará su ansiedad, su territorialidad y su agresividad.

Por eso es importante socializar al perro. Debemos enseñarles a respetar a los desconocidos (sean estos humanos u otros animales) con el fin de evitar posibles ataques o situaciones desagradables. Reprimiendo cualquier gesto de carácter agresivo no justificado, en un sentido estricto de supervivencia y sin ninguna excepción.

Hay que tener en cuenta que la relación del perro con el ambiente se desarrolla a través del dueño. Existe una relación directa del comportamiento del amo, y sus interacciones, con la conducta del perro.

Sobra decir, que el dueño deberá saber comportarse adecuadamente ante cualquier situación, con el objetivo de no transmitir vicios de comportamiento al animal. Resumiendo, no sólo hay que entender al perro, sino también hacer una profunda introspección y entender nuestra propia actitud.

Afecto, imprescindible

Pata sobre la mano

Es la base de transmisión de la buena educación y domesticación. El perro debe aprender a establecer relaciones de afecto moderadas. Debemos darle cariño, pero también disciplina y cierta libertad individual. El exceso de cariño puede degenerar en una insana relación de hiperapego.

Provocando en el perro actitudes erráticas de dependencia hacia el dueño, ansiedad en su ausencia, sentimientos recelosos hacia personas o animales que rodean al amo, territorialidad, hiperprotección y agresividad.

El perro, como todo ser vivo, necesita ser guiado, reprendido y corregido de sus malas actuaciones. Bastará con un NO rotundo y la privación de su mala acción. Su mala conducta habrá generado un estimulo negativo. Esto es el aprendizaje asociativo. Si determinada acción genera aversión, la conducta dejará de ejecutarse. Lo mismo ocurre en sentido positivo, cuando una buena acción es premiada. Entonces, se genera un estímulo agradable que refuerza la buena conducta.

El perro evitará los estímulos desagradables y mejorará sus acciones para que los estímulos sean siempre positivos o neutrales. Se trata de guiarlo con determinación, mostrando nuestro acuerdo o desacuerdo, sin emplear la violencia física. Construyendo una simbiosis entre especies y, porqué no decirlo, una hermosa amistad.

Por consiguiente, una relación de cariño saludable, combinada con ejercicio y disciplina, hará que el carácter de nuestro perro sea sociable e independiente. Esta relación de amistad y respeto hacia nosotros propiciará la creación de vínculos sociales con otras personas y animales.

La vida que han llevado

Este no es un aspecto esencial en perros que has criado tú desde su nacimiento, pero sí cuando se trata de un perro adoptado y con una cierta edad.  Debido a lo que le han enseñado, los hábitos del dueño o dueños anteriores, los cuidados o la carencia de ellos que haya recibido, probablemente y por consiguiente marcarán la actitud del bicho.

Recordemos lo importante que se hace en este caso la fuerza del cariño en la re-educación del animal, en su socialización.

Alimentación

Sobre todo hay que procurarles una dieta variada y no rutinaria en las comidas. Se ha de evitar que se aburran de lo que comen, que alarguen su tiempo dedicado a las comidas por ese aburrimiento.

Cachorro con la cabeza puesta encima de su plato de comida y mirada aburrida

Es importante que los miembros de la familia puedan acercarse e incluso retirar el plato sin que el perro se muestre agresivo. Hay que incidir mucho en este aspecto durante su educación.

Por lo tanto hay que ver en animales adoptados sus hábitos alimenticios. Probablemente, reticencias al comer o a la presencia de gente,  puede tener su origen  en la desconfianza con el dueño anterior que no lo trató como es debido. También, si come apresuradamente y sin control, podría deberse a que ha pasado períodos de necesidad o hambre directamente. Todos estos hábitos tendrán que ser corregidos con paciencia y esfuerzo.

A continuación os pongo un vídeo sobre el tema que considero interesante, ya me diréis

Hasta aquí un primer avance de cómo entender a tu perro, más adelante concretaremos con más detalle los diferentes puntos.

Raza, quizás no sea lo importante

Diferentes razas de perros unidos por la misma correa

La raza no es tan importante como la educación . Es evidente que aunque cada raza tiene unas ciertas características genéticas distintivas,  éstas han de quedar relegadas a la enseñanza que será más acurada a ciertos aspectos distintivos del animal.

 

__________________________________________

Comentarios en Facebook

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *